Análisis / El subsidio familiar, un modelo social sostenible

Comfenalco Valle comparte este artículo de opinión de Alvaro José Cobo, presidente ejecutivo de Asocajas, publicado el 14 de noviembre de 2013 en el periodico Portafolio de Colombia.
 
El tema del subsidio familiar que convocó recientemente las cajas de compensación, nos ha hecho reflexionar en torno al modelo social que queremos para nuestro país.
 
Un modelo social, entendido como aquel esquema bajo el cual una comunidad determinada establece los parámetros generales del entorno en el que define su forma de organización política y social, que debe responder a las necesidades determinadas en la comunidad en la cual ha de desarrollarse.
 
No obstante, establecer el subsidio familiar como un modelo social para el siglo XXI implica fortalecer el esquema actual y proyectarlo hacia las nuevas necesidades y retos que en el presente imponen las exigencias sociales, económicas y culturales en nuestro país.
 
Bien lo decía el expresidente de Chile Eduardo Frei, invitado especial al Congreso de Asocajas en Pereira: “La protección social es uno de los grandes desafíos del siglo XXI para nuestras democracias, porque el acceso a la protección social es un derecho fundamental de las personas”, y concluía con frase sentenciadora para los gobernantes de nuestros países, “Si antes nuestro objetivo fue consolidar la democracia, ahora la tarea es convertir a la ciudadanía en el motor de nuestro desarrollo”.
 
Este debe ser el modelo que debemos seguir, y así lo entendemos en el Sistema de Subsidio Familiar, un modelo con casi 60 años, que ha demostrado ser flexible, adaptable a las necesidades, pionero en la creación de servicios sociales, eficiente en el manejo de los recursos, con presencia y autonomía regional, adaptándose a las necesidades de las mismas, y un actor indispensable en la política social del país.
 
Una de las grandes necesidades que tiene Colombia se basa en el reto de la disminución de los índices de desigualdad, que hoy ubican a nuestro país en un vergonzoso y nada deseable sitial, como la tercera nación más desigual del mundo.
 
Así lo confirma el estudio realizado por la ONU-Habitat.
 
Mientras en países de la península escandinava, la diferencia de ingresos entre los que más ganan es de 5 veces frente a los de menores ingresos, en nuestro país esa diferencia es de 60 veces.
 
Si bien la pobreza urbana se ha reducido en más del 40 por ciento, gracias al mejoramiento en condiciones sociales como el acceso al agua, el empleo, y los servicios básicos de salud y vivienda, las diferencias en el ingreso persisten independientemente del crecimiento económico.
 
Esta situación de desigualdad, generada por diferentes factores tanto sociales como económicos y demográficos, se constituye en un tema prioritario para el Estado, al cual, como actores sociales, no es ajena a nuestra realidad institucional y debe ser un desafío y compromiso ineludible.
Las Cajas son parte de la solución y no del problema, como sugieren algunos detractores.
 
Estamos convencidos de que este modelo social es una herramienta que permite avanzar hacia la disminución de este fraccionamiento social que impide el crecimiento y la consolidación de la paz en nuestro país, siendo las Cajas de Compensación Familiar el apoyo del Estado colombiano en la consecución de las metas para superar estos índices que evidencian la deficiente distribución del ingreso que tenemos.
 
Por eso, causa extrañeza que no exista una visión generalizada, consistente y unificada sobre la utilidad de este sistema, y antes que generar un espacio sereno, abierto y franco de discusión, como debería ser, potencializando beneficios, resultados e impactos, y erradicando defectos y desaciertos, se pretenda debilitar un modelo que ajustará 60 años de existencia, dejando de lado la idea de que somos el enemigo a atacar y más bien el aliado a cultivar.
 
Por ello, creemos que este modelo de intervención social tiene valiosos elementos que le permiten ser una de las prestaciones de mayor relevancia dentro del sistema de protección social, razón por la cual consideramos que el Sistema de Subsidio Familiar constituye un modelo social sostenible y eficiente, indispensable para la equidad y la inclusión social.

 
Álvaro José Cobo Soto
Presidente Ejecutivo de Asocajas
 
 
La Caja de Compensación Familiar Comfenalco Valle, miembro de la Asociación de Cajas de Compensación Familiar (ASOCAJAS), le genera bienestar social a los trabajadores de medios y bajos ingresos y a sus familias.