Cali y el Valle están en un buen momento: Directora del Sena

Incansable. Así podría definirse a la directora de la regional Sena Valle del Cauca, Esperanza Adriana Ramos Rodríguez: Que llegó el empresario japonés, que ha regresado el ejecutivo boliviano, que por la línea está Gina Parody, la directora general del Sena a nivel nacional. Es una lista interminable de llamados y llamadas para esta mujer que no sabe lo que es una pausa. La misma que suele tomarse del pelo así misma cuando dice: “doctora Parody, con este cuerpecito qué otro deporte podría practicar”. Ramos es jugadora de Tejo, fundadora del equipo del Sena.

 
¿Su objetivo al frente de la institución en el Valle?
Ayudar a incrementar la productividad de la región ¿Cómo? Innovando, generando servicios tecnológicos y participando en investigaciones aplicadas. Y algo muy importante para ella: entregando aprendices competentes a las empresas de la región para mejorar su productividad y contribuyendo, de paso, a generar clima de inversión estableciendo alianzas con entidades como Comfenalco Valle.
 
A propósito, ¿cómo está el clima empresarial en el Valle?
Hemos tenido una pequeña recesión. Las más impactadas han sido las pequeñas empresas. En los últimos 2 años ha habido mucha muerte empresarial. La sostenibilidad no es fácil, pero así como muchas empresas pequeñas mueren, otras surgen. La rotación es alta. Entre 2011 y 2012 desaparecieron en el Valle unas 5.400 empresas pequeñas (en el Valle hay más de 20 mil empresas pequeñas legalmente constituidas), pero surgieron más de mil nuevas, legalmente constituidas, que pagan parafiscales. La situación nos preocupa, y por eso el Sena y Comfenalco Valle nos sentamos a pensar qué hacer para ayudarlos a que alcancen su periodo de incubación y subsistan.
 
¿Y qué hacer?
Ayudarles a crear planes estratégicos, capacitar a sus gerentes o trabajadores, mejorando la productividad. Hablamos con la Cámara de Comercio de Cali sobre la ruta de formalización, trabajamos con otras instituciones cuando llegan aquí multinacionales grandes para ayudarles a hacer cadena con otros proveedores. Cuando esas pequeñas empresas tienen una compañía ancla es más fácil que subsistan. Con base en esa información, redireccionamos la información para que sean pertinentes. Cumplimos una funciona social, pero el propósito final es que funcionemos como una antena parabólica que nos diga dónde tenemos que capacitar y qué gestionar.
 

¿Cómo incrementar la productividad y la inclusión social?
Como Sena tenemos la responsabilidad de ser pertinentes (útiles). Uno puede quedarse con la misma receta haciendo lo mismo durante 40 años, pero resulta que el sector productivo ya no necesita, por ejemplo, la secretaria de hace 40 años. Lo que necesita ahora es un asistente administrativo, no que sepa escribir a máquina, sino que maneje las TIC.

 
¿Sí es un buen momento para la región?
Estamos generando sinergias, tirando para un mismo lado. Estamos ayudando a consolidar cosas. Cali y el Valle están en un buen momento, andan en un proceso interesante. Voy a cumplir 15 años como directora y veo que hay una dinámica interesante. La teoría económica dice que si no hay empresas competentes, estas tienen que morirse. Tenemos que generar soporte para que las empresas logren desarrollarse. Y eso es  importante cuando hablamos de cadenas productivas, generando ruedas de negocio en las que las grandes empresas visualicen a las pequeñas que les puedan prestar o vender servicios.
 

¿Identificar, por ejemplo, las fortalezas  de cada municipio?
Todo el tema de marca región tiene que impactar. Casos, por ejemplo, del vino y los viñedos, en el Norte del Valle. O el sector de la caña de azúcar donde también hay pequeños productores. Allí tenemos que ayudar. Si pudiéramos  hacer alianzas estratégicas podríamos hacer producción en grandes volúmenes. El problema nuestro, en términos culturales, es que somos muy individualistas. Le doy un ejemplo que hemos trabajado: si los panaderos se asocian para comprar la materia prima en grandes volúmenes, se les bajan los precios y pueden ser más competitivos y obtener más ganancias. Tenemos que trabajar más el tema de la agremiación de la sociedad civil.

 
¿Qué ha faltado?
Visión. Entender que el mundo cambió. Ya no se compite con el vecino, sino con el mundo, lo que genera nuevas dinámicas empresariales y sociales para poder ser fuertes entre varios (economía de escala). Y eso requiere de una nueva cultura, que tengamos un pensamiento sistémico, que visualicemos las interrelaciones para poder ser fuertes.
 
¿Cómo hacer para no quedarnos en el diagnóstico?
Creo que la fórmula es la agremiación de la sociedad civil. O sea, capacitando a la gente. No es lo mismo capacitar a empleados de una pequeña empresa y después de otra, que capacitar a varias empresas para lo mismo, para fortalecer la escala de producción.
 
¿El Sena si está haciendo esa tarea?
El Sena nunca va ser suficiente porque las actividades son ilimitadas, igual que los recursos. En los últimos 14 años pasamos de 90 mil cupos -de los cuales 9 mil eran de formación titulada y 81 mil de formación complementaria- a 96 mil de formación titulada y casi 400 mil en formación complementaria el año pasado. Ha sido un esfuerzo titánico, con modalidades de formación virtual, alianzas estratégicas, descentralización de los cursos de formación en alianza con otras instituciones, municipios, alcaldías y asociaciones. Hemos crecido en más de un 400%. Pero aun así hay una necesidad grande. Nosotros somos una institución que tiene reconocimiento por la calidad en sus procesos de formación. Nadie necesita, además, de recomendación o padrinos políticos. Los procesos de inscripción son por internet y gratis.
 
En inclusión social y productividad, ¿qué papel han jugado el Sena y las Cajas?
Bueno, el Sena y las Cajas son primos hermanos. En días pasados me reuní con (el director general de Comfenalco Valle) Felice Grimoldi, y le conté en qué andábamos y qué alianzas hacer. Hablamos de fortalecer la base empresarial, mirando desarrollar programas conjuntos para ayudar a los pequeños empresarios. Discutimos sobre emprendimiento (cómo fortalecer el tema en la región), de capital semilla para generar empresas de base tecnológica y del servicio público de empleo (que ya funciona en las sedes de Comfenalco en el Valle), entre otros.
 
A propósito, ¿qué diferencia hay entre el servicio público de empleo del gobierno y el del Sena?
Ninguna. Es lo mismo que ha venido ofreciendo el Sena desde hace más de 20 años. Lo único es que ellos están contratando una plataforma informática diferente a la nuestra. Al Viceministro le dije que ese sistema era factible porque el Sena lo ha hecho. Los puntos los hemos tenido en Jamundí, Yumbo, Candelaria y Palmira. Lo que pasa es que en nuestro caso mantener un punto de esos en determinado municipio depende más de la voluntad política del mandatario de turno que del Sena. Lo interesante sería articular a todos los actores que trabajan el tema empleo para que se interconecten y sean más efectivos para empresarios y trabajadores.
 
¿Cuál es el costo social de no trabajar articulados?
Es alto en términos de productividad. Imagínese a un empresario que se demora buscando a una persona apta para determinado cargo. O a un desempleado que no sabe dónde está la plaza que busca. Eso afecta la productividad de la región y del país.
 
¿Los empresarios no saben dónde buscar al trabajador que requieren?
Más sabe el que busca empleo que el empleador. Nosotros hemos hecho campañas para que los empresarios tomen las vacantes del servicio público de empleo. Es un tema de sensibilización para que, además, registren sus vacantes. El año pasado en el Valle registramos 15.600 vacantes de las cuales cerca de 12 mil hallaron empleo.
 
¿Falta vincular más gente, más instituciones?
Creo que sí. La idea es que todo el mundo se sensibilice. Metemos en el tema a buscadores de talentos, universidades, agencias de intermediación, colegios de la Media Técnica, instituciones del gobierno que manejan la educación media y técnica. Es importante saber cuál es la demanda que hay, donde hay exceso de talento humano que no está entrando al mercado para regular la oferta educativa del Valle. El tema es de registro de vacantes. Anualmente a nosotros se nos pueden registrar unas 20 mil personas. Con esto el Sena detecta a qué personas no reciben, y empezamos con ellas procesos de formación para el nuevo mercado laboral.
 
¿Por qué las empresas no están insertas en estos procesos?
Por falta de conocimiento. Imagínese que todavía hay empresarios que nos preguntan cuánto les cuesta capacitar a sus trabajadores en el Sena ¡Desde hace 57 años prestamos el servicio, y gratis!
 
Y los alcaldes, ¿por qué no hacen esa tarea con los empresarios de sus municipios?
Sería ideal. Sería muy interesante que todas las empresas que contraten con el Estado, por ejemplo, estén obligadas a registrar, en ese servicio público, la mano de obra nueva que van a contratar. Y no es para hacerles el favor a quienes buscan empleo, sino a los mismos empresarios porque permite monitorear –al Sena, universidades, colegios privados y media técnica- lo que están necesitando. Es una orientación hacia la demanda. Eso es lo que busca este gobierno: articular a todo el mundo con el sistema del servicio público de empleo.
 
¿Qué hace a la regional Valle diferente de las otras regionales?
Visión sistémica. Entender que esto es parte de un sistema. Que tiene que interactuar con su entorno y sus necesidades. Que tiene que ser anticipativo. Eso nos ha hecho generar soluciones innovadoras en diferentes proyectos de región: desde hacer plantas extractoras de aceites esenciales y de biomasa hasta trabajar en biopolimeros y simuladores de plantas industriales para enseñar a realizar procesos.
 
¿Hasta un barco experimental tengo entendido están fabricado?
En Buenaventura estamos haciendo un barco escuela para enseñar a los porteños procesos de navegación, marinería y pesca. Es un barco prototipo para que los pescadores artesanales hagan sus propios barcos con el acompañamiento del Sena. Para allá vamos. No solo nos disminuyen los costos de funcionamiento porque sustituimos importaciones de equipos, sino que a escala puede ayudar a asociaciones.
 
¿Cuál es su balance?
Esta es una institución muy potente. Es un proceso que no va a parar, y no debe parar, por la innovación tecnológica. El Sena tiene que reinventarse todos los días para ser pertinente. Hay cosas por hacer, es verdad, pero, según encuesta de los empresarios, es la institución más querida por los colombianos. Por encima de la Iglesia, del Ejército. Contamos con un talento humano que se refleja en nuestros instructores, en nuestros funcionarios. Unos directivos igualmente comprometidos que hacen que el Sena tenga futuro.
 
Es aburridor compararse pero, ¿cómo está el Sena Valle respecto de otras regionales?
Creo que estamos con los astros alineados. Hay un reconocimiento público del liderazgo nacional en innovación y procesos. ¿Que cómo viene ese reconocimiento? Replicando nuestras experiencias en otras regionales, como ejemplo de buenas prácticas. Llevamos tres años evaluando el desempeño de nuestros egresados para saber quiénes fueron acogidos por el mercado laboral y quiénes no. Hemos hecho 14 estudios desde el 2010 para acá en los diez Centros de Formación con que contamos en el departamento. El 83% de nuestros egresados han abandonado el Sisben. Ahora hacen parte del régimen contributivo. Estos estudios los han tomado como referencia en todo el país. Igual los temas de innovación: el Valle es pionero en el desarrollo de equipos, de maquinaria y generación de conocimiento. Los hechos hablan por uno.
 
¿El Sena ha sido clave en generar clima de inversión?
Así es. Cuando una empresa nueva quiere instalarse en la región lo primero que le preguntamos es qué tipo de trabajadores necesita. Nosotros les ayudamos a estructurar los perfiles de los trabajadores que requieran. También contribuimos en los procesos de coordinación para la selección por parte de ellos. A los que seleccionan, les hacemos una complementación de conocimientos y competencias. Igualmente, realizamos alianzas con constructores de cosas que necesiten, y le seguimos preparando el personal vinculado. O sea, el Sena es una de las anclas que pueden decidir si una empresa se queda o no.
 

Un tema obligado, los parafiscales ¿Cómo va a sobrevivir el Sena sin ellos?
Con los impuestos para la renta sobre la equidad CREE que los sustituyen. También con la generación de conocimiento que permite sustituir la importación de tecnología de países como Alemania, Israel e Italia. Cosas que nosotros podamos diseñar y construir para nuestros procesos de formación. Si hacemos una adecuada gestión del conocimiento y patentamos nuestras innovaciones, será una fuente segura de ingresos, no solo para el Valle, sino para el país.

 
INTERNACIONALIZACIÓN DEL SENA
Una de las claves del éxito del Sena Valle del Cauca ha sido su internacionalización. Actualmente cuenta con la ayuda de la Agencia de Cooperación Internacional Japonesa que facilita voluntarios que llegan a la región para entregar transferencia de conocimientos. Por lo general son personas pensionadas que han trabajado en la industria japonesa, y el gobierno japonés los envía a apoyar instituciones por países o regiones. En el Valle se han hecho requerimientos en diseño industrial, productividad, salud ocupacional, estructuras metálicas y biotecnología. En los últimos 5 años han pasado por el Sena Valle, además de los expertos japoneses, 14 voluntarios de Francia, Holanda y Alemania. Se han hecho pruebas piloto de formación conjunta con universidades de Chile, Paraguay y Nicaragua de manera virtual pero en tiempo real a través de la web y plataformas del Sena. Son diez centros en el Valle trabajando el tema de innovación y generación de conocimiento. Con la financiación del gobierno japonés, se crearon cinco cursos intensivos para ser dictados en el centro de automatización industrial del Sena en Cali. Vinieron becarios de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Chile y Ecuador. Se formaron en automatización de procesos industriales.
 
BOLIVIA BUSCA REPLICAR SENA
El Sena Valle del Cauca se ha convertido en un desfile de gente de todas partes. En los últimos cinco años han pasado por sus centros de investigación instructores alemanes, holandeses, franceses y nipones. Muchos de sus alumnos extranjeros son profesores de centros universitarios de América Latina o miembros de organizaciones que intentan replicar la experiencia del Sena en sus países. Uno de ellos es Aldo Javier Michel, cooperante del Instituto de Formación y Capacitación Laboral de Bolivia (Infocal).
 
¿Por qué escogieron al Sena Valle como experiencia para Bolivia?
Nos hemos informado que es uno de los centros más importantes de investigación en Colombia. Y como tiene el componente internacional, nos animamos a darnos una vuelta por aquí para averiguar cómo están trabajando, mirando la posibilidad de firmar algún tipo de convenio.
 
¿Qué buscan?
En Bolivia tenemos una debilidad en el campo agronómico. Nos gustaría aprender mucho sobre producción de café, procesamiento de lácteos, procesos industriales y adquirir conocimientos en el campo tecnológico.
 
¿Cuál es la impresión que se llevan del Sena Valle?
Impresionante. Vemos que es una entidad trabajando en áreas que son importantes, no solo para Colombia, sino para el resto de países de la región andina con necesidades parecidas.
 

*Entrevista publicada en la Revista Lazos Ed. 123 (Julio-Agosto 2013)