“Yo se lo dije a Catatumbo: la paz es ahora o nunca”

Gustavo Álvarez Gardeazábal es el escritor colombiano más estudiado y consultado en las universidades de Estados Unidos sobre el fenómeno de la violencia. De hecho, obtuvo la licenciatura en la Facultad de Letras de la Universidad del Valle con su tesis “La novela de la violencia en Colombia”, bajo la tutoría de William Langford, profesor de la Universidad de Notre Dame (Indiana, EE.UU.) Aunque ha escrito una veintena de libros y se apresta a publicar una nueva novela, “La misa ha terminado”, donde el eje central es la iglesia, la obra que le ha dado fama universal es “Cóndores no entierran todos los días”, una cruda radiografía de la violencia colombiana de mediados del siglo pasado.

La revista LAZOS de Comfenalco Valle, en este especial sobre el Centro del Valle del Cauca, dialogó con este polémico escritor, periodista y político tulueño quien cree que la paz es ahora o nunca, y que el futuro del Valle requiere de orientación para sacarlo del rezago en que lo han sumido unas castas políticas que, en su opinión, siguen practicando el canibalismo entre los de su propia tierra.
 
¿Cómo ve la región, ahora que está proscrito de la política?
El Valle del Cauca quedó resignado a 220 mil hectáreas de caña, unas escasas miles de hectáreas en frutas, poquitas en cereales y unas montañas cada vez con menos café y más rastrojo. Salvo en el occidente, entre Trujillo y Argelia, en la famosa carretera cordillerana que nunca han querido terminar, hay otra serie de cultivos, pero como esa zona coincide con el escenario de las Bacrim, obviamente ha perdido vigencia en la funcionalidad económica del departamento. El futuro del Valle está en la medida en que se den cuenta que hay otras opciones para usar. Que en las zonas donde no hay agua de riego, y sin embargo están sembradas de caña, desde Zarzal hasta La Virginia, convertirla en zona frutícola. Para eso se requiere de un túnel de desviación del agua del río La Vieja, a la altura de la quebrada La Honda, en Zarzal, y hacer un distrito de riego en la margen derecha del río. Ya lo hay en la margen izquierda con el distrito de riego Roldanillo-La Unión-Toro (RUT), y utilizar el pie de loma de la cordillera central para hacer unos planes de atraer jubilados de los países ricos. Si obtenemos la paz, pues aquí se necesitaría contar con unas clínicas amplias y suficientes. Hoy Tuluá se ha convertido en un centro de salud que bien puede aprovechar esas opciones, y al mismo tiempo hacer construcciones, campos de golf y condominios para que la gente pueda mirar un paisaje bellísimo.
 
¿Qué se necesita para poner en marcha ese proyecto?
Cabezas pensantes en la dirigencia vallecaucana, y aquí aparecen pocas cabezas pensantes. Ellos prefieren anquilosarse y guardarse dentro de su vieja tradición, y eso les ha pesado mucho.
 
¿Por qué tan pesimista respecto al Valle?
No he sido pesimista, he sido realista. Solo ahora en la vejez soy optimista, porque veo venir la paz. Y si viene la paz esto se dispara.
 
¿Cree en la paz?
Tiene que llegar. Se lo dije a Catatumbo hace una semana que me llamó a consultarme sobre mi opinión al respecto. Y le dije: “mire, si no hacen la paz ahora no la hacen nunca, y ustedes ya pusieron todos los huevos en una sola canasta y no los pueden dejar quebrar”.
 
¿Y en qué se va a emplear a todos esos guerrilleros desempleados?
Eso no es nada. Son unos 20 mil hombres. Es una fuerza mínima de país. Soluciones hay. Lo que se necesita para la paz es que ellos, también se lo dije al doctor (Humberto) de la Calle, y creo que también lo he dicho públicamente, lo que necesitan es un imaginador allá en esa mesa de negociaciones. Alguien que imagine, que vislumbre las soluciones.
 
¿No los hay?
No. Los que están en La Habana pertenecen al grecoquimbayismo gavirista por parte del gobierno, y al grecoquimbayismo timochenquista por parte de las FARC. Son diletantes esperanzados en unas formas de comunicación muy particulares, pero el hecho de que ambos sean, tanto Timochenco como de la Calle y Jaramillo, grecoquimbayas en el lenguaje y las actitudes, hay la esperanza de llegar a soluciones.
 
En un postconflicto, ¿qué es lo más complicado?
La credibilidad. Poder firmar la paz y que se tenga confianza. Para eso se requiere aumentar la fuerza pública para garantizar que las Farc no se vuelvan Bacrim, y una justicia, una Procuraduría y una Contraloría, que estén perfectamente calibradas para hacerle cumplir al gobernante lo que pactó.
 

Se desmovilizaron los “paras” y aparecieron las Bacrim ¿Podría pasar con las FARC?
Claro, y eso es lo que hay que evitar.

 
¿Solo con incrementar la fuerza pública?
No, también con planes de inversión.
 
Tierrita para que trabajen…
Ya las FARC se quedaron con no sé cuantos millones de hectáreas, que son las zonas de reserva campesina.
Bueno, los terratenientes también tienen sus millones de hectáreas…
Ya les quitaron las de los “paras”.
 
Volviendo al Valle, ¿qué hacer para crear una unidad vallecaucana de verdad?
Es difícil porque siempre salen unos resabios que le han estorbado al Valle de toda su historia.
 
¿Cómo cuáles?
Ahora lo vimos con el Proyecto Plan del gobierno. Cali y sus municipios anexos, orientados por Esteban Piedrahita que fue director de Planeación, y ahora asesor de (Rodrigo) Guerrero, salieron a dejar a 31 municipios del Valle por fuera de esa reparticiña, lo que indica que el canibalismo seguirá vigente. Y quienes hemos sobrevivido a ese canibalismo, porque hemos encontrado guaridas desde las cuales hablar como orates, pues encontramos que lo que necesita el Valle es orientación. No sé cuantos años llevo repitiendo que el problema de Cali es el acueducto, y que la solución del acueducto de Cali la tienen en dos represas: Calima y Salvajina, que pueden seguir produciendo energía y servir también para agua, en vez de estar dependiendo de un río Cauca cada vez más deteriorado. Pero como son ideas gardiazabalezcas, entonces no le paran bolas.
 
Bueno, Salvajina parece que será finalmente por lo que se decidan…
Ojalá. Hay que pensar. La misma cosa es la producción frutícola. Sabemos que la producción de azúcar tiene un inconveniente a futuro: es que cada vez los médicos la recomiendan menos. Entonces, el futuro del azúcar no está garantizado.
 
¿La solución está en el agro?
La agricultura es un negocio que no da (de ahí que se subsidie hasta en la China), salvo para las Farc. Las Farc son tan anacrónicas que creyeron que el problema capital del país era el agro. Eso era hace 50 años. Ahora no. Pero al Valle del Cauca se le olvidó que tenía un puerto, y que en los puertos es donde han invertido las industrias. Y que en Buenaventura podían haberse montado las industrias y haberse organizado todo. No, siguieron buscando cómo producir en Cali, cómo hacer un puerto seco en Buga, y cómo hacer una carretera que nunca acaban a Buenaventura.
 
¿Digamos que ahora le están parando un poco más de bolas?
¿Dígame qué industria se está construyendo en Buenaventura?
 
Hay muchas interesadas…
Interesadas, pero ¿cuál se está haciendo? Yo traje a los coreanos de Daewoo. Los de Daewoo vinieron y dijeron que ellos no trabajaban en una ciudad así.
 
Pero la espalda a Buenaventura no se la ha dado el Valle, sino el gobierno…
No, es el Valle. Porque al Valle del Cauca lo ha manejado una oligarquía que dividió a Cali en dos: de la Simón Bolívar hacia el oriente, los negros. Y de la Simón Bolívar hacia la cordillera occidental, los mestizos y los blancos. De la misma manera consideraron que Cali era una ciudad de blancos y Buenaventura de negros. El mismo sistema feudal racista.
 
¿Pero el racismo es un problema nacional, no circunscrito a Cali?
El problema no es quien maneje las cosas. Es que en el Valle del Cauca hay demostración fehaciente de cómo dividen una ciudad en dos guetos, y cómo dividen a un departamento.
 
¿Qué hacer para unirlo?
Se necesita, no que sea de una parte o de la otra, sino que tenga voluntad y capacidad de liderazgo, que fue lo que mataron en el Valle.
 
¿Ha pensado volver a la política?
Por Constitución estoy impedido. Como yo no soy guerrillero, estaré jodido eternamente. Pero seguramente después de la guerrilla a lo mejor nos volverán a dar chance (risas).
 
¿Qué escribe ahora?
Una novela que se llama “La misa ha terminado”. Es sobre la iglesia.
 
¿Podemos esperar sus memorias?
Nunca. Tengo la capacidad solo de recordar las cosas buenas y gozosas que tuve en la vida. No me acuerdo de nada de lo que no me gustó, de nada de lo que me hizo daño, ni quiénes me lo hicieron.
 
*Entrevista publicada en la Revista Lazos Ed. 124 (Septiembre-Octubre 2013)
 
La Caja de Compensación Familiar Comfenalco Valle, miembro de la Asociación de Cajas de Compensación Familiar (ASOCAJAS), le genera bienestar social a los trabajadores de medios y bajos ingresos y a sus familias.